Secretos del periodismo de datos

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Hassel Fallas autor

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de hablar con periodistas de distintos medios de comunicación en los Estados Unidos y preguntarles: ¿cómo hacen periodismo de datos?

 Lo he hecho como becaria del programa en memoria de Douglas Tweedale que ofrece el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ por su sigla en inglés). Comparto con ustedes lo que he aprendido.

 La mejor forma de empezar a hacer periodismo de datos es, simplemente comenzando. En el camino no hay nada que perder. Solo puede ganar experiencias, crecimiento personal y mejorar la calidad del periodismo que hace.

Claro, uno siempre puede poner obstáculos. Decir: “Es que no soy bueno en matemáticas”. Yo tampoco lo era hasta que decidí que lo sería. Decidí botar esa pared y encontré que para aprender no hay nada mejor que ir haciendo y aplicando la teoría a la vida real.

¿Cómo lo hice? En 2008, cuando ni siquiera sabía que esto se llamaba periodismo de datos, me planteé un análisis pequeño y simple de datos sobre ingreso de turistas a Costa Rica y en el camino comencé a aprender de fórmulas en Excel, a calcular variaciones, a analizar las cifras anualizadas, semestrales y trimestrales.

Poco a poco la habilidad para correlacionar los datos ha ido incrementando, como también la complejidad de los proyectos en los que trabajo en la Unidad de Inteligencia de Datos de La Nación.

Le ofrezco tres consejos para conseguir que crezcan esas habilidades:

  • Pregunte mucho a sus compañeros o amigos ingenieros sobre cómo mejorar sus análisis, qué nuevos programas de cómputo, fórmulas y metodologías puede usar.
  • No se despegue de su propósito. No se deje vencer ni un minuto cuando esté aprendiendo a usar software nuevo o herramientas como Google Refine,  Tableau o Tabula para limpiar y visualizar los datos.
  • Finalmente, comparta lo que va aprendiendo en el camino con gente interesada en conocer de periodismo de datos. A menudo, las preguntas de otros plantean retos que le obligarán a buscar respuestas y aumentarán sus conocimientos; las posibilidades de hacer que las cosas ocurran desde perspectivas novedosas.

Lo que quiero decirle es: si quiere hacer periodismo de datos, adelante, empiece ya. Una buena forma de arrancar es accediendo a cursos y tutoriales en línea.

Si vive en Latinoamérica puede aprovechar eventos como Chicas Poderosas que promueven el desarrollo de habilidades en periodismo de datos, mediante talleres que conectan e invitan a trabajar juntos a periodistas, desarrolladores, diseñadores, animadores y storytellers.

También le recomiendo iniciativas globales como Hacks & Hackers, cuyas reuniones se realizan en varios países de la región.

Inténtelo, inténtelo siempre.

ProPublica se enfoca en periodismo de investigación. Para desarrollar proyectos de periodismo de datos recomiendan trabajo en equipo y multidisciplinario y mucha comunicación entre todos los participantes. Foto de Dan Nguyen/ProPublica
ProPublica se enfoca en periodismo de investigación. Para proyectos de datos recomiendan trabajo en equipo multidisciplinario y mucha comunicación entre todos los participantes. Foto de Dan Nguyen/ProPublica

En el periodismo de datos hay que intentar siempre; no importa si está empezando o si ya ha avanzado en el conocimiento y puesta en práctica de técnicas, herramientas, metodologías de análisis y visualización.

Siempre habrá un reto más grande por delante para construir con los datos historias de interés público. Un nuevo programa o herramienta por probar. Nuevas formas de profundizar en la complejidad del análisis de los datos, formas distintas de visualizar, de desarrollar aplicaciones.

En fin, de generar interacción, reacción y acción en las personas para quienes es importante la historia que cuentan sus números.

 ¿Por qué importa?

Usted podría decirme: Y a mí, esto, ¿por qué debe interesarme? Una forma de resumir la razón está en esta respuesta que Sisi Wei, desarrolladora de aplicaciones de ProPublica, me dio hace unos días mientras hacía mi pasantía en esa redacción.

 “Porque permite escrudiñar y examinar mejor la información. Cuando estaba en la universidad pensé: uno entrevista expertos y cree en lo que dicen. Los cita en sus artículos. Pero ¿por qué no tomar los datos de una investigación y analizarlos por mi propia cuenta? Así puedo revisar lo que ellos están diciendo. Si yo analizo sus datos antes de entrevistarlos, puedo hacerles preguntas sobre las anomalías que encuentre o también consultarles sobre procedimientos que ahora comprendo mejor y antes no era posible”.

Conozco bien esa satisfacción de poder escudriñar y examinar la información de una mejor forma.

Actualmente, Sarah Cohen es editora de periodismo asistido por computadora en el New York Times.
Actualmente, Sarah Cohen es editora de periodismo asistido por computadora en el New York Times.

Toda historia que vale la pena, siempre empieza por una idea; una pregunta, una observación, dijo Sarah Cohen, la experimentada periodista y desde hace un año editora de periodismo asistido por computadora en el New York Times.

“Y entonces es cuando buscamos las bases de datos o documentos que nos ayuden a extender el impacto de esas observaciones”, añadió Cohen durante una reciente entrevista que tuvimos en la cafetería del diario, en Nueva York.

De esa forma fue como nació la serie de historias que en 2002 ganó el premio Pulitzer y que fue escrita por Cohen y otros colegas del Washington Post.

La serie exponía el papel que el distrito de Columbia había jugado en la muerte de niños que estaban bajo cuidado estatal entre los años 1993 y 2000.

“Esas historias tienen más impacto que las investigaciones tradicionales porque muestran que no se trata de incidentes aislados y que no eran un problema de una única vez”, concluye Cohen.

Otro de los grandes aportes del periodismo de datos para mejorar la calidad del periodismo, y la relación con el público, está en la visualización y el desarrollo de aplicaciones interactivas.

En Argentina, La Nación, entiende muy bien los beneficios de hacerlo. “Al poner a los ciudadanos en contacto con los datos, por medio de aplicaciones o visualizaciones interactivas impulsamos su participación en una era móvil que así lo demanda”, dijo Angelica “Momi” Peralta, gerente del proyecto La Nación Data.

En ese país no hay una Ley de Acceso a la Información Pública; además, los portales de datos abiertos son muy recientes. Por eso, ellos construyen sus propias bases de datos extrayendo información de PDF´s o de cualquier otro documento.

Esas bases las comparten en formatos de datos abiertos para que todo aquél que así lo desee tenga acceso a ellas.

“Creemos que compartir la data es algo que los medios deben hacer, estar al frente de eso, despertar y hacer que bases de datos con impacto estén disponibles para que otros las reutilicen. Una vez que la data sale a la luz y se pone en manos de los ciudadanos (por medio de aplicaciones móviles o visualizaciones) será más difícil que quienes quieren desaparecer esos datos, puedan hacerlo”, comentó Peralta.

La idea y el proceso.

En mi experiencia, el proceso completo para hacer periodismo de datos conlleva una mezcla de paciencia, mucho trabajo en equipo y no rendirse.

En marzo, por ejemplo, durante una reunión con mi equipo, surgió la idea de investigar sobre las prácticas de reciclaje de los hogares en los 81 cantones de Costa Rica y qué respuesta daban los ayuntamientos a esos esfuerzos.

Inmediatamente empecé a profundizar sobre el tema, a leer leyes, reglamentos, estudios académicos y también a crear, cruzar y analizar dos bases de datos.

Para la primera de esas bases extraje los datos del Censo 2011 que, por primera vez, preguntó  si los hogares separaban plástico, papel, aluminio y vidrio de la basura.

La segunda la tuve que construir llamando y pidiendo información a las  81 alcaldías del país.

Sabía que un 40% de los hogares separan residuos con valor, pero, más allá del dato global del país quería saber: ¿en qué lugares era masiva esa práctica? ¿Qué hacía la gente con los residuos? ¿Los recogía la municipalidad en sus casas o el esfuerzo era en vano? ¿Cuántas toneladas de residuos comunes recogen las alcaldías y cuántas reciclan?

El Censo tenía respuestas para las dos primeras preguntas, pero no para las dos últimas. Por eso fue necesario pedir información a las municipalidades.

Al final, crucé las dos bases para saber  número y ubicación exacta de los hogares que separan reciclables, pero su municipalidad no los recoge por separado. Las bolsas terminan revueltas con lo que sí es basura.

 También conocí cuáles cantones tienen las tasas más altas de reciclaje y cómo esos esfuerzos eran respaldados por gobiernos locales y la empresa privada.

Paralelo al trabajo de análisis de datos, y en equipo, desarrollamos una aplicación nacional que permitió a los lectores interactuar con los datos e indicadores de su propia comunidad; también se hicieron una infografía y videos para ampliar los diversos enfoques de la  investigación.

Pero el trabajo no terminó allí. Faltaba un componente esencial: salir a la calle a confirmar lo que los datos estaban diciendo. Tuve entrevistas con expertos, empleados municipales, alcaldes, asociaciones y empresas en las comunidades que resaltaban en el análisis.

Porque “los periodistas de datos necesitan pasar tiempo en la calle viendo cómo funciona la data en el mundo tridimensional. Lo mismo ocurre con los reporteros que trabajan en la calle; requieren pasar tiempo con los números para conocer cómo se representan. Cada registro es, de hecho, parte de la realidad, de algo que está ocurriendo. Sin una de esas perspectivas, el periodista pierde mucho”, aconseja Cohen.

El secreto.

Si comienza en el periodismo de datos debe conocer su gran secreto. Se trata de no tener secretos para el equipo con que trabaja.

Una idea que no se comparte con otros estará destinada a morir. Porque su oxígeno para vivir, crecer y transformarse en un proyecto tangible depende de cuánto es compartida con otros y de cuánto la alimentan las ideas de su equipo.

No se guarde información; comparta, desde un inicio, sus datos, sus primeras conclusiones, sus corazonadas. Involucrar desde un principio a desarrolladores, visualizadores de datos y al equipo de multimedia enriquecerá sus perspectivas, sus preguntas. Conocerá de fuentes en las que quizá no había pensado, herramientas y métodos para extraer y analizar datos que, a lo mejor, le ayudarán a hacer mejor su trabajo.

Converse; converse mucho sobre su idea cuando esta solo sea un proyecto en borrador. También cuando su idea se transforme en proyecto y lo ponga en marcha. También después de ejecutarlo.

 Y una cosa importante: borre aquella noción de que periodistas e ingenieros, e incluso periodistas y diseñadores gráficos, deben trabajar por separado.

Sobre ese punto, me gustó una frase que durante mi estadía en ProPublica, escuché de Scott Klein: “Olvídese de eso de decir a los desarrolladores: Ok, aquí están los datos, ahora a usted le toca trabajar con eso. Porque yo ya terminé”.

No. Su proyecto solo podrá ser exitoso si se hace realmente en equipo.

Lo he comprobado en el equipo en el que trabajo en La Nación durante el desarrollo de la aplicación que permitió revelar la identidad de miles de compañías offshore y sus dueños en el mundo (offsshore leaks).

Ese fue un proyecto global impulsado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) en el cual parte del equipo costarricense se integró con otro que, en distintas partes del mundo, trabajó para generar una investigación de trascendencia e impacto mundial.

No habría sido posible si detrás de ella no hubiera estado un equipo multidisciplinario dispuesto a comunicarse de la mejor forma posible para conseguir resultados excelentes.

Por ahora, mi próximo reto será intentar aprender y entender lo básico de la programación para desarrollo de software.

Sé que hay posiciones encontradas sobre si un periodista debe o no aprenderlo, pero durante las dos semanas que he estado estudiando el modelo que aplica ProPublica, he visto en la práctica por qué es importante tener nociones básicas de programación.

Sin duda, si usted trabaja con grandes volúmenes de datos y quiere extraer de ellos lo máximo y correlacionarlos de la manera más fina posible, saber de programación añade un gran valor agregado.

También ayuda a decidir cómo visualizarlos y qué tipo de aplicación e interfaz son las más idóneas para presentarlos.

Una vez más, sé que al principio parecerá más difícil de lo que es, pero inténtelo; dese la oportunidad de hacer periodismo de datos. La práctica hace al maestro. La clave es comprometerse a aprender algo nuevo todos los días y compartirlo con otros.

*La versión original de este artículo la publiqué en inglés en El Blog Nerd de ProPublica.


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