Así se aprende y se hace #periodismodatos en la pionera academia de Sudáfrica

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Hassel Fallas autor

Durante las últimas cuatro semanas he tenido la oportunidad de sumergirme en un laboratorio vivo donde periodistas sudafricanos aprenden a analizar bases de datos para producir historias de interés público.

La tarea la emprendió la organización Code 4 South Africa en el marco de la primera academia de periodismo de Datos del continente africano, que empezó labores en febrero de 2016.

Ocho periodistas de diferentes medios tienen 12 semanas para aprender a buscar bases de datos por su propia cuenta – o solicitarlas a entidades públicas- deben limpiarlas, analizarlas y entrevistarlas.

Los reporteros estudian técnicas de estadística y de análisis de datos para hallar respuestas de interés público en el mar de datos frente a sus pantallas.

Aprenden también a cimentar sus conclusiones periodísticas con datos duros y a dar vida a sus artículos, enriqueciéndolos con multimedia, a la vez que son capaces de crear visualizaciones de datos con herramientas gratuitas disponibles en la web.

Lo anterior con el objetivo de que sus lectores exploren ángulos frescos y profundos sobre las noticias que deben importarles como ciudadanos, porque afectan su calidad de vida.

Las historias basadas en análisis de datos tienen ese potencial, el de permitirle a la gente tomar decisiones más informadas y mejores, empoderarla para que exija cambios en la sociedad. También se trata de crear herramientas para hacer la diferencia en su salud, la educación e incluso en su participación política.

En paralelo a esa tarea de evangelización en el uso y buenas prácticas de análisis de bases de datos para hacer periodismo, la academia también está creando un modelo vivo de redacción para producir noticias y reportajes a partir de lo investigado por sus alumnos.

Esos reportajes se hacen en coordinación con los editores de cada medio y con los propios de la academia (donde figura la periodista costarricense Daniela Quirós, editora de análisis de datos).

farren
El periodista, Farren Collins, durante uno de los talleres para aprender a contar historias con datos.

El reto es doble y único. Como esta academia no hay otra en el mundo, hasta la fecha. Se trata de enseñar a un grupo de periodistas los principios básicos del análisis de datos por su propia cuenta, a abandonar su temor a la matemática y a la estadística, a verificar, con el ineludible reporteo de la calle, el rostro humano de aquello que dicen los números.

Finalmente se trata de construir una historia humana, interactiva, y no solo concebida en términos de la escritura de un texto. El aprendizaje ha sido intenso porque el conocimiento se afianza cuanto más se ponga en práctica.

El proceso no ha estado exento de dudas y frustraciones. Completamente normales cuando se abrazan metodologías y tecnologías nuevas para mejorar la calidad del periodismo.

Aprender haciendo mientras se batalla con la presión del cierre para publicar es parte de lo que también se debe manejar en esta academia.

Pero al final del día, hay un consenso: si hacer periodismo de datos importa es por la gente, que urge de contenidos diferenciados y con valor para tomar mejores decisiones o exigir sus derechos.

Haciéndolo, los medios de comunicación también se ayudan a sostener su propio futuro, abriendo posibilidades para un nuevo modelo de negocios.

Aquí, algunos ejemplos de artículos y herramientas producidas, hasta ahora, por la Academia. En las próximas semanas habrá más historias.

El reloj de los impuestos

Análisis del discurso del estado de la Nación del presidente de Sudáfrica

Vote por el presupuesto

Grandes lecciones: lo que opinan los periodistas

KULEAKANI copia L PIEZA1 copia LARRY copia NOLOYISO copia

Por qué una academia

La idea de abrir una academia de periodismo de datos en Sudáfrica empezó en 2015, cuando Raymond Joseph, veterano periodista en este país desde 1974 y actual Knight Fellow de ICFJ, unió fuerzas con Adi Eyal, director de Code for South Africa, una organización de tecnología cívica que promueve el uso de los datos abiertos para el cambio social.

Ambos comparten la idea de que la tecnología y los datos abiertos son un medio, no un fin, para colaborar con el mejoramiento de la sociedad, y eso podría alcanzarse mediante el periodismo.

Desde el inicio se propusieron crear una academia donde el aprendizaje y su puesta en práctica fuera un proceso vivo, dentro de un ambiente de sala de redacción. Aquí, los periodistas producen historias que serán publicadas en sus medios.

“Son periodistas que vienen del impreso, fundamentalmente. Lo que hacemos en ayudarlos a cambiar su forma de pensar. Convertirlos en periodistas multiplataforma, los entrenamos y creamos contenidos juntos, para sus medios”, dice Joseph, quien dirige la Academia.

Durante el entrenamiento, los reporteros aprenden que, en el periodismo de datos, los datos nos dicen exactamente dónde está la historia, pero se debe ir a verificarla en la vida real.

“El poder de saber analizar bases de datos radica en que podemos encontrar historias que no han sido contadas y deben serlo.”, añade Joseph.

Libertad para experimentar

Pero los fundadores de la escuela también se propusieron que los periodistas tuvieran la libertad de experimentar con formas de contar historias que, hasta ahora, no han sido probadas en sus medios.

Por esa razón, la academia es considerada como un laboratorio de innovación, donde se aprende a crear engagement con las audiencia, se prueban nuevas formas de contar historias, se generan herramientas usables para la gente, como este reloj de impuestos, que evidencia cuántas horas deben trabajar los sudafricanos para pagar los servicios que ofrece el estado.

“Estamos creando comunidad y eso, crear comunidad, es el principal reto. El siguiente es cómo monetizar la fidelidad de esa comunidad. Y encontrar la forma de hacerlo es algo que depende de la credibilidad del medio, de la credibilidad de su contenido. Sino haces que la gente confíe en tus contenidos no puedes pedirles que paguen por ellos”, recomienda Joseph.


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