Cinco ideas de Kapuscinski para aplicar en periodismo de datos

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Recientemente he vuelto a un indispensable del periodismo: Ryszard Kapuscinski. Lo he hecho por casualidad.

Luego de explorar los estantes de la biblioteca de una buena colega mexicana, tiré de Los cinco sentidos del periodista, un libro delgadito, pero abundante en experiencias y frases de esas que, por su forma y fondo, trascienden el tiempo y permanecen actuales.

Lo publicó la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano en 2004, dos años después de que Kapuscinski dictara un par de talleres bajo su auspicio en Buenos Aires y Cartagena.

Lo leí de un tirón, e inevitablemente, iba concatenando las ideas del fallecido periodista e historiador polaco (2007) con aquellas que yo misma tejo y practico a diario, en esto que llamamos periodismo basado en análisis de datos.

Aquí las cinco de las reflexiones de Kapuscinski con las que me he identificado y por qué.

“(…) aquel que no sabe compartir, difícilmente puede dedicarse a esta profesión. El periodismo, en mi opinión, se encuentra entre las profesiones más gregarias que existen, porque sin los otros no podemos hacer nada. Sin la ayuda, la participación, la opinión y el pensamiento de otros, no existimos. La condición fundamental de este oficio es el entendimiento con el otro: hacemos, y somos, aquello que otros nos permiten”.

El llanero solitario no es héroe de nadie en Periodismo de Datos. Para construir un proyecto basado en análisis de bases de datos es indispensable la compañía, el hombro a hombro, el trabajo y el talento colectivo que sume y sume a la idea original.

Como en una ecuación, cada miembro (periodista, diseñador gráfico, ingeniero en sistemas, programador, estadístico, minero de datos, etc.) es indispensable para despejar las incógnitas detrás de los datos. Para hallarlos, transformarlos, procesarlos, visualizarlos y comunicarlos.

Ningún artículo de periodismo de datos es de exclusiva autoría del reportero. Como bien dice Kapuscinski, el periodismo es gregario. Como ocurre en el ciclismo, cuando múltiples corredores colaboran entre sí para conseguir la victoria.

“En esta profesión los estudios nunca se acaban (…) este oficio se ocupa de nuevos datos, nuevos hechos y nuevos problemas. Mientras el mundo progresa y se mueve, nosotros estamos dentro de esos cambios porque la sociedad espera que lleguemos a ella para que contemos qué está pasando, para que interpretemos qué quiere decir la novedad. Eso nos impone la obligación de estudiar, permanentemente y de todo”.

Una de las cuestiones que más me atraparon del periodismo a la hora de elegirlo como carrera radica en que, para ejercerlo bien, siempre hay que aprender cosas nuevas.

En el campo del periodismo de datos ese aprendizaje perenne es la regla. No basta con aprender de Excel, tablas dinámicas y fórmulas. Este periodismo exige creatividad en la técnica, saber combinar Estadística con modelos de minería de datos y entender de algoritmos de programación para hallar respuestas lógicas a las dudas que requerimos resolver.

Demanda también pasión por las nuevas tecnologías y probarlas sin temor alguno, ojalá de la mano de algún problema complejo por resolver. Acercarse a la ingeniería en sistemas, conocer los fundamentos de la administración de bases de datos.  Perder el temor a la programación y aventurarse, poco a poco en ella, para crear soluciones de visualización de datos, por ejemplo.

El periodismo de datos es un reto constante. También a la hora de contar las historias, de analizar los hechos, de interpretar la realidad y darle el contexto que el lector busca. Sin dejar por fuera la búsqueda de una buena experiencia para el usuario que consumirá la información en su teléfono celular, su computadora personal, su tableta o en cualquier otro dispositivo que en el futuro aparezca.

“Es muy importante entender que debemos buscar lo universal en cualquier tema, aquello que revela al mundo entero en una gota de agua. Porque una gota de agua contiene al mundo, pero hay que saber encontrar el mundo en una gota de agua”

Una de las ventajas del análisis de bases de datos para hacer periodismo es que facilita la exploración de las múltiples gotas de agua que constituyen un mundo temático y en las que se puedan hallar patrones.

Además, esas gotas se pueden conectar con otras – contenidas en bases de datos adicionales- y de esos cruces es posible que emerjan correlaciones relevantes, que traigan a la superficie revelaciones poderosas para el interés colectivo, no solo local sino globalmente.

Es lo que conocemos como periodismo colaborativo, sin fronteras, donde periodistas de diversas nacionalidades y países se unen para investigar un tema, sus raíces y conexiones en común. En los últimos cinco años su trascendencia es más que evidente.

El avance tecnológico y la disponibilidad de herramientas de análisis de datos han permitido a los periodistas profundizar en niveles de investigación que, hasta hace unas décadas eran un gran témpano de hielo, imposible de penetrar.

Por eso es tan relevante que cada vez haya más periodistas capaces de saber encontrar al mundo en una base de datos, de saber mezclar técnicas de análisis y programas informáticos para extraer conocimiento real de la información.

Sin olvidar, claro está, la maestría de manejar el contexto en el que se insertan los datos, sus conexiones y afectación con la vida real de las personas involucradas. Porque siempre “el leve aleteo de las alas de una mariposa puede sentirse al otro lado del mundo”, tal y como dice el proverbio chino.

“Un reportero debe de estar entre la gente sobre la cual va a escribir”

El periodismo basado en el análisis de bases de datos es esencialmente humano. No puede ni debe de ser de escritorio o de computadora, solamente. Para escribir usando datos es imprescindible ir a la calle, mezclarse y comprender a la gente a la que esos números le afectan la vida. Así como también indagar a quienes han escondido sus ilícitos o decisiones perjudiciales detrás de los números.

Es decir, en periodismo de datos es angular el reporteo.

En ese sentido nunca olvidaré un consejo que me dio Sarah Cohen, la veterana periodista de New York Times, hace uno años, en una conversación que sostuvimos en esa redacción.

“Los periodistas de datos necesitan pasar tiempo en la calle viendo cómo funciona la data en el mundo tridimensional. Lo mismo ocurre con los reporteros que trabajan en la calle; requieren pasar tiempo con los números para conocer cómo se representan. Cada registro es, de hecho, parte de la realidad, de algo que está ocurriendo. Sin una de esas perspectivas, el periodista pierde mucho”.

“El principal reto para un periodista está en lograr la excelencia en su calidad profesional y contenido ético (…) El periodista tiene el mismo objeto que siempre: informar. Hacer bien su trabajo para que el lector pueda entender el mundo que lo rodea, para enterarlo, para educarlo”.

El periodismo de datos es un valioso instrumento para informar a profundidad. Siempre y cuando logremos transmitir el mensaje con precisión y que, realmente, ayude al lector a entender el mundo que lo rodea, como apuntaba Kapuscinski.

Es fundamental comprender que los periodistas de datos no escribimos historias para otros periodistas, tampoco para científicos, economistas, sociólogos, ingenieros o mineros de datos. El periodismo de datos es para las personas, para la gente.

Un periodista de datos no redacta textos como quien pega ladrillos, densos y cargados de números. No, es un arquitecto de la información y como buen arquitecto estructura la lógica y precisión del análisis de datos en armonía con un buen contenido.

Parte clave de ese contenido de calidad radica en las posibilidades que ofrece la visualización de datos. Hay historias que, por el volumen de información que involucran, son imposibles de contar en un texto; pero si la contamos en una visualización interactiva son capaces de generar información, conocimiento de un solo vistazo. El periodismo de datos pone al servicio de la gente conclusiones basadas en análisis de datos que no solo evidencian las conclusiones del periodista, sino que también le permite a las personas interactuar, encontrar y crear su propia historia.

 

 


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